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En el ámbito del trauma y el apego, y sobre todo en adopción y acogimiento, se utiliza a menudo la idea de la mochila para hablar de la historia que cada persona trae consigo. Una metáfora que puede ayudarnos a entender que nadie llega de cero a ningún lugar, pero que también merece ser revisada.
Una mochila suele asociarse a una carga, a algo que pesa y que, en algún momento, podría dejarse atrás. Sin embargo, cuando hablamos de trauma, adopción y acogimiento y de experiencias relacionales, hablamos de una historia que nos acompaña a lo largo de la vida y que no tiene por qué ser únicamente una carga.
Con frecuencia, al hablar de esa mochila, ponemos el foco casi exclusivamente en las dificultades: en lo que dolió, en lo que faltó, en las heridas. A veces hablamos de resiliencia, muchas veces de forma simplificada, pero pocas veces nos detenemos a mirar qué otros recursos, aprendizajes y capacidades también pueden haberse ido guardando en ella.
En La mochila de Vandi quise darle una vuelta a esta idea. Pensar la mochila como un espacio con muchos bolsillos, en los que caben experiencias, emociones, preguntas, recursos y formas de vincularnos. Bolsillos que se han ido construyendo a través de la formación, la experiencia profesional, el mundo asociativo y también de la experiencia personal de convivir con el impacto del trauma y del apego.
Esos bolsillos no aparecen solos. Han tenido que coserse, con tiempo, errores, apoyo, ilusión y también frustración. Un proceso imperfecto, pero profundamente personal.
Este proyecto pretende ser una mochila con bolsillos estructurados, desde la que acercar una mirada más amplia y humana sobre el trauma, el apego y los vínculos a lo largo de la vida. Un espacio para comprender por qué nos pasa lo que nos pasa y para relacionarnos con nuestra historia —y con los demás— con más cuidado.
La creatividad es una parte fundamental de mi manera de comprender y acompañar los procesos. De ahí nace La mochila de Vandi, un proyecto divulgativo y creativo desde el que busco acercar la realidad del trauma, las dificultades en el apego y las experiencias de las personas adoptadas, acogidas y sus familias a la sociedad. A través de recursos visuales, materiales terapéuticos e infografías, intento facilitar la comprensión de por qué nos pasa lo que nos pasa cuando el trauma ha estado presente, y abrir espacios de reflexión, cuidado y vínculo.
Vandita García Garrido



En el ámbito del trauma y el apego, y sobre todo en adopción y acogimiento, se utiliza a menudo la idea de la mochila para hablar de la historia que cada persona trae consigo. Una metáfora que puede ayudarnos a entender que nadie llega de cero a ningún lugar, pero que también merece ser revisada.
Una mochila suele asociarse a una carga, a algo que pesa y que, en algún momento, podría dejarse atrás. Sin embargo, cuando hablamos de trauma, adopción y acogimiento y de experiencias relacionales, hablamos de una historia que nos acompaña a lo largo de la vida y que no tiene por qué ser únicamente una carga.
Con frecuencia, al hablar de esa mochila, ponemos el foco casi exclusivamente en las dificultades: en lo que dolió, en lo que faltó, en las heridas. A veces hablamos de resiliencia, muchas veces de forma simplificada, pero pocas veces nos detenemos a mirar qué otros recursos, aprendizajes y capacidades también pueden haberse ido guardando en ella.
En La mochila de Vandi quise darle una vuelta a esta idea. Pensar la mochila como un espacio con muchos bolsillos, en los que caben experiencias, emociones, preguntas, recursos y formas de vincularnos. Bolsillos que se han ido construyendo a través de la formación, la experiencia profesional, el mundo asociativo y también de la experiencia personal de convivir con el impacto del trauma y del apego.
Esos bolsillos no aparecen solos. Han tenido que coserse, con tiempo, errores, apoyo, ilusión y también frustración. Un proceso imperfecto, pero profundamente personal.
Este proyecto pretende ser una mochila con bolsillos estructurados, desde la que acercar una mirada más amplia y humana sobre el trauma, el apego y los vínculos a lo largo de la vida. Un espacio para comprender por qué nos pasa lo que nos pasa y para relacionarnos con nuestra historia —y con los demás— con más cuidado.
La creatividad es una parte fundamental de mi manera de comprender y acompañar los procesos. De ahí nace La mochila de Vandi, un proyecto divulgativo y creativo desde el que busco acercar la realidad del trauma, las dificultades en el apego y las experiencias de las personas adoptadas, acogidas y sus familias a la sociedad. A través de recursos visuales, materiales terapéuticos e infografías, intento facilitar la comprensión de por qué nos pasa lo que nos pasa cuando el trauma ha estado presente, y abrir espacios de reflexión, cuidado y vínculo.
Vandita García Garrido
